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Si vis pacem: las razones por las que, incluso en tiempos de crisis, la defensa no puede ser variable de ajuste.

  • Foto del escritor: Mg. Nicolas E. Salvoni
    Mg. Nicolas E. Salvoni
  • 4 abr
  • 10 min de lectura

Si vis pacem, para bellum. La fórmula suele traducirse de manera simple: si querés la paz, preparate para la guerra. Más allá de su lógica en apariencia contradictoria para quienes no suelen vincularse con este tipo de cuestiones, encierra de fondo una idea estratégica siempre vigente. La paz no depende únicamente de la voluntad propia ni de la existencia de normas internacionales, sino también de la capacidad de un Estado para desalentar, encarecer o volver incierta cualquier tentativa de coerción. En esa lógica, la defensa no aparece como una extravagancia ni como una concesión al belicismo, sino como una condición elemental de prudencia estatal.


Ese punto resulta especialmente relevante para la Argentina. En un contexto en el que persiste la discusión sobre si el país debería gastar más o menos en defensa, y en el que suele presentarse esa inversión como un gasto innecesario frente a otras urgencias, el debate de fondo debería centrarse en si el Estado puede seguir tratando a la defensa como variable residual sin pagar, más tarde, costos estratégicos, políticos y económicos superiores a los que creyó haber evitado. En otras palabras, si la postergación sistemática de capacidades básicas constituye realmente una forma de ahorro o, por el contrario, una forma de vulnerabilidad con costos diferidos.


Las sucesivas crisis económicas y una serie de condicionamientos ideológicos convergieron en una política de defensa signada por la baja prioridad política, el déficit de atención estratégica y su utilización recurrente como variable de ajuste.¹⁻⁵

Si tomamos como punto de referencia la incorporación de los A-4AR Fightinghawk, arribados al país en diciembre de 1997, podemos afirmar que la Argentina no volvió, al menos no hasta hace muy poco con la incorporación del sistema de armas F-16, a sostener un ciclo de reequipamiento de entidad comparable. Lo que siguió fue, en términos generales, un proceso prolongado de rezago, obsolescencia y pérdida relativa de capacidades. En 2024, el gasto militar argentino representó 0,618% del PIB. En el mismo año, Chile destinó 1,578% y Brasil 0,973%. La brecha no sólo es visible en términos absolutos, sino también en la comparación regional.


Vale además aclarar que el deterioro no debe interpretarse únicamente en clave de grandes plataformas o sistemas de armas. La subinversión sostenida afecta también el alistamiento, el mantenimiento, la logística, el entrenamiento, la infraestructura y la retención de recursos humanos especializados.


Postergar la defensa en un entorno cada vez menos estable

Durante años se consolidó en la Argentina una premisa, para muchos, razonable: si el país enfrenta restricciones económicas severas y no existe una amenaza militar estatal inmediata, entonces la defensa puede seguir postergándose sin mayores consecuencias. La hipótesis de este artículo es que esa premisa es errónea. La subinversión prolongada en defensa no hace más que trasladar costos hacia adelante, reducir la capacidad estatal de disuasión y degradar la libertad de acción del país en un entorno cada vez menos previsible.

Ese argumento se vuelve más persuasivo a la luz del escenario internacional actual. El orden posterior a la Guerra Fría muestra señales claras de desgaste, mientras el poder duro volvió a ocupar un lugar central en la política internacional. En 2024, el gasto militar mundial alcanzó su máximo histórico y completó diez años consecutivos de aumento. En esas condiciones, la expectativa de que la seguridad pueda seguir pensándose principalmente en clave institucional, cooperativa o posconflictiva resulta cada vez menos convincente. El retorno del realismo al mainstream teórico del análisis internacional no responde a una moda académica, sino a un cambio efectivo del entorno: las alianzas son más inestables, las instituciones muestran menor capacidad ordenadora y la competencia por poder, recursos y posiciones estratégicas volvió a ganar centralidad.⁸


Como señala Nolte, América Latina atraviesa una etapa de “regionalismo líquido”, signada por baja densidad institucional, superposición de foros, autoridad regional débil y una marcada dependencia de coyunturas presidenciales e ideológicas. Esta caracterización no implica afirmar que la región haya abandonado su tradición de solución pacífica de controversias sino, más precisamente, reconocer que los mecanismos regionales de procesamiento político y diplomático operan hoy con menores niveles de estabilidad, previsibilidad y robustez que en etapas anteriores.⁹


Fricciones como la controversia entre Venezuela y Guyana por el Esequibo, la escalada contenida entre Perú y Colombia por Santa Rosa, o la recientes crisis entre Ecuador y Colombia, volvieron a poner en evidencia hasta qué punto la fragilidad regional abre espacio para tensiones interestatales y mayor involucramiento externo.¹⁰⁻¹³


Además de estas tensiones coyunturales, persisten en la región controversias pendientes de resolución que no necesariamente derivarán en escaladas bélicas, pero que continúan funcionando como focos de discordia diplomática y nacionalización política. Para la Argentina, ese punto no es secundario. La disputa de soberanía por Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes continúa reconocida en el marco de Naciones Unidas como una controversia pendiente entre la Argentina y el Reino Unido. En consecuencia, la idea de que “no hay hipótesis de conflicto” sólo puede sostenerse si se trabaja con una definición extremadamente estrecha del problema o por mera mezquindad ideológica. La ausencia de una amenaza militar estatal inmediata no equivale a un entorno seguro. Menos todavía en un país con vastos recursos naturales, extensa plataforma marítima, proyección austral y una disputa de soberanía abierta.¹⁴

 

 

Entendiendo el concepto de disuasión.

Contrario a lo que suele creerse, la disuasión no implica la capacidad de derrotar a cualquier gran potencia ni presupone la posibilidad de una victoria absoluta frente a cualquier agresor regional. Su lógica es más acotada y, al mismo tiempo, realista: consiste en modificar el cálculo de costo-beneficio del potencial adversario.


Un Estado disuade cuando logra elevar el costo esperado de una agresión, reducir la probabilidad de éxito del atacante y volver creíble su propia capacidad —y voluntad— de resistir. En ese sentido, la defensa no es únicamente un instrumento para librar una guerra, sino una inversión orientada a hacer que la coerción o la agresión resulten menos rentables, más inciertas y más costosas.¹⁵ En otras palabras, que el costo de atacar sea mayor que los beneficios derivados de la victoria.


Para países medianos o periféricos, esta precisión es central. La cuestión no pasa por alcanzar una superioridad absoluta, sino por sostener un piso creíble de capacidades.


Los costos de desatender la defensa

La historia reciente ofrece varios ejemplos de Estados que ignoraron durante demasiado tiempo sus necesidades de defensa y terminaron pagando por ello. No se trata de afirmar una relación lineal entre menor gasto y derrota automática, sino de observar un patrón más sobrio: cuando un país deja degradar capacidades, posterga decisiones estratégicas o se apoya en supuestos que ya no describen el entorno de manera precisa, la factura estratégica no desaparece: simplemente se difiere, se agrava y suele pagarse en condiciones menos favorables.


El caso de Ucrania es probablemente el más claro. Al momento de la anexión de Crimea y del inicio de la desestabilización armada en el este en 2014, el país llegaba con fuerzas degradadas por años de subfinanciamiento, mala gestión y escasa preparación. Reuters informó en 2015 que, cuando estalló la crisis, Kiev contaba con equipamiento soviético obsoleto y apenas unos 5.000 efectivos realmente listos para el combate sobre un total de 180.000 tropas. La debilidad inicial tuvo consecuencias inmediatas en Crimea y condicionó severamente la capacidad ucraniana de respuesta en la fase posterior del conflicto, en Donbas, obligando además a una reconstrucción militar acelerada en plena crisis.¹⁶


Armenia ofrece otra variante del mismo problema. Allí el error no fue sólo presupuestario, sino también estratégico. Durante años, Ereván descansó en exceso sobre la expectativa de que la arquitectura de seguridad dominada por Rusia actuaría como garantía suficiente. La guerra de 2020, las incursiones posteriores y la toma de Nagorno-Karabakh en 2023 expusieron el costo de esa sobredependencia y la insuficiencia de las capacidades propias. El problema, en este caso, no fue exclusivamente gastar poco, sino delegar demasiado y corregir demasiado tarde.¹⁷


Alemania muestra un tercer tipo de consecuencia. Allí el precio de la desatención no se pagó en derrota militar directa, sino en necesidad de corrección abrupta y costosa. El mismo día de la invasión rusa de Ucrania, el jefe del Ejército alemán afirmó que la Bundeswehr estaba en mal estado después de años de descuido. Pocos meses después, el Bundestag aprobó un fondo especial de 100.000 millones de euros para reconstruir capacidades que habían sufrido un prolongado deterioro desde el fin de la Guerra Fría. Es un caso relevante porque muestra que la subinversión puede no traducirse en invasión, pero sí en catch up tardío, bajo presión y mucho más caro.¹⁸⁻¹⁹


Por lo expuesto, la subinversión en defensa no puede interpretarse como ahorro neto. Lo que hace es diferir costos, deteriorar capacidades complejas y volver más onerosa su reconstrucción posterior. La pérdida de cuadros técnicos, la degradación del mantenimiento, la obsolescencia de sistemas y el deterioro de la infraestructura no se revierten con facilidad ni a bajo costo. La discusión, por lo tanto, no debería formularse como una oposición simple entre gastar o ahorrar, sino como una elección entre sostener razonablemente capacidades estratégicas o resignarse a reconstruirlas más tarde en peores condiciones, con mayor dependencia y a un costo significativamente más alto.


Las externalidades positivas del proceso de reequipamiento

Cuando la inversión en defensa se plantea como un esfuerzo excepcional de recuperación de capacidades, su relevancia no termina en el instrumento militar. Un proceso de catch up puede abrir externalidades positivas sobre el sistema productivo asociado, en la medida en que moviliza demanda de bienes complejos, servicios técnicos, mantenimiento avanzado, integración de sistemas, formación de recursos humanos calificados, innovación aplicada y encadenamientos con proveedores locales.²⁰


Además, si las adquisiciones se articulan con mantenimiento local, transferencia tecnológica, desarrollo de proveedores, sustitución parcial y coherente de importaciones e investigación aplicada, la inversión en defensa puede irradiar capacidades más allá del ámbito estrictamente militar. La propia arquitectura del FONDEF incorporó, entre sus criterios, favorecer la sustitución de importaciones, el desarrollo de proveedores, la innovación productiva y el incremento de las acciones de investigación y desarrollo. Un informe reciente de la OECD subrayó, además, que los efectos económicos de un mayor esfuerzo en defensa dependen en buena medida de su composición, de la calidad de las adquisiciones y de su articulación con capacidades productivas más amplias.⁶⁻²⁰


Ese punto se vuelve especialmente importante para un país que no necesita sólo sostener lo existente, sino recuperar capacidades perdidas luego de décadas de rezago. El eventual efecto positivo no deriva del gasto en sí mismo, sino de su orientación: cuanto más vinculado esté el catch up con aprendizaje, integración local, tecnología y formación, mayor será la posibilidad de que el esfuerzo en defensa deje capacidades útiles sobre el conjunto del sistema productivo.


Por eso, en los programas estratégicos de largo plazo, el objetivo debería ser, además de la incorporación de material, promover las capacidades locales. Eso implica, siempre que la naturaleza del programa lo permita, negociar mantenimiento local, integración de sistemas, formación técnica, participación de proveedores nacionales, investigación y desarrollo y transferencia tecnológica parcial pero efectiva. El caso brasileño del Gripen resulta ilustrativo. Saab y Embraer inauguraron en 2016 el Gripen Design and Development Network en Gavião Peixoto como centro de desarrollo tecnológico del programa en Brasil y, en marzo de 2026, presentaron el primer Gripen E producido en el país. Por supuesto que este concepto no debe idealizarse ya que la transferencia tecnológica no elimina por completo la dependencia aunque sí, muestra una lógica de adquisición más racional. En consecuencia, si el Estado y la sociedad comprometen recursos extraordinarios para reducir la brecha tecnológica, lo racional es que una parte de ese esfuerzo se traduzca en capacidades nacionales duraderas que excedan a la propia defensa.²¹⁻²²


El catch up que necesita la Argentina

En un sistema internacional más competitivo, una región menos previsible y en un país con recursos estratégicos, litoral marítimo, proyección austral y una disputa de soberanía abierta en Malvinas, seguir tratando a la defensa como variable residual supone perseverar en un error costoso. La ausencia de una amenaza inmediata no elimina la necesidad de contar con capacidades efectivas de respuesta frente a las contingencias del sistema internacional. Sólo vuelve menos visible, durante un tiempo, el costo de no tenerlas.


La Argentina necesita, en consecuencia, un esfuerzo extraordinario y plurianual para llevar adelante el catch up de capacidades que nuestro sistema de defensa requiere. Ese esfuerzo puede adoptar la forma de un porcentaje adicional del PIB destinado a la cartera de defensa, de fondos especiales o de una combinación de instrumentos, pero debería reunir al menos cuatro condiciones. En primer lugar, continuidad política: sin previsibilidad temporal no puede haber reconstrucción seria de capacidades; los programas estratégicos requieren horizontes largos y consistencia en el tiempo, como sugiere el caso brasileño del Gripen. En segundo lugar, orientación por capacidades y no por compras aisladas. La experiencia de los Super Étendard Modernisé muestra, en ese sentido, las limitaciones de una adquisición cuya puesta en operatividad permaneció irresuelta durante años y cuya continuidad futura incluso pasó a ser objeto de revisión.²³⁻²⁴ En tercer lugar, articulación con desarrollo tecnológico e industrial: el objetivo no debería agotarse en incorporar material, sino en utilizar el esfuerzo de reequipamiento para fortalecer aprendizajes, proveedores, mantenimiento, integración y capacidades locales. En cuarto lugar, prioridad para aquellos programas que dejen capacidades nacionales detrás, aunque esa transferencia nunca sea plena.


Para finalizar, y a riesgo de repetirnos, creemos pertinente afirmar que la defensa no constituye un lujo asociado a contextos de abundancia sino una condición básica para preservar soberanía, autonomía de decisión y capacidad estatal. Un país puede postergarla, aunque no sin que esa demora redunde en costos futuros.


Referencias

  1. Fuerza Aérea Argentina. (2022, 20 diciembre). A-4AR: Espíritu de halcón guerrero e inquebrantable voluntad de lucha. https://www.argentina.gob.ar/noticias/4ar-espiritu-de-halcon-guerrero-e-inquebrantable-voluntad-de-lucha 

  2. CEIC Data. (2026). Argentina AR: Military expenditure: % of GDP. https://www.ceicdata.com/en/argentina/defense-and-official-development-assistance/ar-military-expenditure--of-gdp

  3. CEIC Data. (2026). Chile CL: Military expenditure: % of GDP. https://www.ceicdata.com/en/chile/defense-and-official-development-assistance/cl-military-expenditure--of-gdp

  4. CEIC Data. (2026). Brazil BR: Military expenditure: % of GDP. https://www.ceicdata.com/en/brazil/defense-and-official-development-assistance/br-military-expenditure--of-gdp

  5. Magnani, E., & Barreto, M. (2022). Estados periféricos e inversión militar: El Fondo Nacional de la Defensa argentino. POSTData, 27(2), 421-448. https://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-96012022000200421&lng=es&tlng=es

  6. Argentina. (2020, 1 octubre). Ley 27.565: Fondo Nacional de la Defensa. Boletín Oficial de la República Argentina. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/235602/20201001 

  7. Ministerio de Defensa de la Nación Argentina. (2024, 16 abril). En Dinamarca, Petri firmó el acuerdo por los F-16: “Es la compra militar más importante desde la vuelta a la democracia”. Argentina.gob.ar. https://www.argentina.gob.ar/noticias/en-dinamarca-petri-firmo-el-acuerdo-por-los-f-16-es-la-compra-militar-mas-importante-desde 

  8. Stockholm International Peace Research Institute. (2025, abril). Trends in world military expenditure, 2024. https://www.sipri.org/sites/default/files/2025-04/2504_fs_milex_2024.pdf

  9. Nolte, D. (2025). Latin America: Liquid regionalism and contested regional authority. Frontiers in Political Science, 7. https://www.frontiersin.org/journals/political-science/articles/10.3389/fpos.2025.1682061/full

  10. International Court of Justice. (s. f.). Arbitral Award of 3 October 1899 (Guyana v. Venezuela), Case 171. https://www.icj-cij.org/case/171

  11. Reuters. (2025, 1 marzo). Guyana says Venezuelan vessel entered oil block in Guyanese waters. https://www.reuters.com/world/americas/guyana-says-venezuelan-vessel-entered-oil-block-guyanese-waters-2025-03-01/

  12. Associated Press. (2025, 15 agosto). Presidenta de Perú visita isla disputada con Colombia y dice que soberanía allí no está en discusión. https://apnews.com/article/peru-colombia-isla-santa-rosa-gustavo-petro-amazonas-trabajadores-bffce03216f734f47d35e82b66615e08

  13. Reuters. (2026, 18 marzo). Colombia, Ecuador examining possible border violation during security operation. https://www.reuters.com/world/americas/colombia-minister-says-examining-with-ecuador-whether-sovereignty-was-violated-2026-03-18/

  14. Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina. (s. f.). Malvinas en Naciones Unidas. https://cancilleria.gob.ar/es/politica-exterior/cuestion-malvinas/malvinas-en-naciones-unidas 

  15. Mazarr, M. J. (2018). Understanding deterrence (RAND Perspective PE-295). RAND Corporation. https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/perspectives/PE200/PE295/RAND_PE295.pdf

  16. Reuters. (2015, 29 julio). Guns and underpants: Ukrainian army hobbled by bureaucratic woes. https://www.reuters.com/article/us-ukraine-crisis-army/guns-and-underpants-ukrainian-army-hobbled-by-bureaucratic-woes-idUKKCN0Q310320150729/

  17. Pilibossian, A., & Nersisyan, L. (2024, 17 diciembre). Leaving the “Post-Soviet” behind: Redefining Armenia’s deterrence strategy. Royal United Services Institute. https://www.rusi.org/explore-our-research/publications/commentary/leaving-post-soviet-behind-redefining-armenias-deterrence-strategy

  18. Reuters. (2022, 24 febrero). German army chief “fed up” with neglect of country’s military. https://www.reuters.com/world/europe/german-army-chief-fed-up-with-neglect-countrys-military-2022-02-24/

  19. Reuters. (2022, 3 junio). German lawmakers approve 100 billion euro military revamp. https://www.reuters.com/world/europe/german-lawmakers-approve-100-bln-euro-military-revamp-2022-06-03/

  20. Congrave, B., & Shin, Y.-H. (2026). Fiscal and macroeconomic impacts of defence spending (OECD Economics Department Working Papers). OECD Publishing. https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/03/fiscal-and-macroeconomic-impacts-of-defence-spending_2b5faa5f/b4860378-en.pdf

  21. Saab. (2016, 22 noviembre). Saab and Embraer inaugurate the Gripen Design and Development Network in Brazil. https://www.saab.com/newsroom/press-releases/2016/saab-and-embraer-inaugurate-the-gripen-design-and-development-network-in-brazil

  22. Saab. (2026, 25 marzo). First Gripen E fighter produced in Brazil is unveiled. https://www.saab.com/newsroom/press-releases/2026/first-gripen-e-fighter-produced-in-brazil-is-unveiled

  23. Rivas, S. (2023, 14 de junio). Argentina sigue intentando recuperar los Super Étendard Modernisé. Infodefensa. https://www.infodefensa.com/texto-diario/mostrar/4331764/argentina-sigue-intentando-recuperar-super-etendard-modernise

  24. Zona Militar. (2025, 9 de mayo). Sin alternativas, la Armada Argentina evalúa la radiación de los cazas Super Étendard Modernisé adquiridos a Francia en 2019. https://www.zona-militar.com/2025/05/09/sin-alternativas-la-armada-argentina-evalua-la-radiacion-de-los-cazas-super-etendard-modernise-adquiridos-a-francia-en-2019/



1 comentario


Sergio
07 abr

¡Excelente artículo! Expone de forma detallada la importancia de atender a la defensa nacional y los posibles escenarios de impacto. Un llamado de atención para la región.

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